Situaciones incomodas. Tropezarse en el mar…

Buenos días desde la luna veraniega!!

Estamos pasando unos días en una playa lunar, pero aún así os quiero seguir contando cosas de la luna.

Hoy voy a abrir una nueva e incomoda categoría en el blog sobre Situaciones incómodas. Y por qué voy a hacer una categoría así pensaréis, pues es muy sencillo, ayer viví una realmente vergonzosa y he decidido contárosla.

Creo que es importante reírse de uno mismo y así me deshago de mis demonios vergonzosos.

Ayer estuvimos en una preciosa playa de piedra, una playa con preciosos cantos rodados de diferentes colores. Mi hijo y yo nos dedicamos a coger un montón de ellas para hacernos una colección de piedras bonitas. Hasta aquí todo correcto, un bonito y bucólico día soleado de playa.

 

Entonces decidimos meternos en el agua, ese precioso e infinito mar…Con unas olas, que parecían inofensivas…Pero nada podía presagiar lo que me iba a pasar.

No pude entrar en el mar con la elegancia que se ve en las películas, no de lejos…Tambaleándome por culpa de las piedras y de mi equilibrio, consigo llegar al agua y zambullirme..y no como una sirena como en las películas, sino como una piedra que lanzan y se cae al fondo. Hasta aquí todo correcto, sin elegancia, pero correcto.

El problema fue al salir, de nuevo me encuentro chafando piedras e intentando mantener el equilibrio como puedo. Hasta que una ola imprevista, una maldita ola, me da un empujón hacia delante, pierdo el equilibrio y me caigo de morros en el agua…Tragué agua, cogí algas y me hice algún morado en las piernas por las “preciosas” piedras… tras este impactante momento salgo del agua, dejando mi dignidad en el mar, revisando mi biquini, no fuera que además de la leche me hubiera quedado medio en pelotas….Y no fue así, menos mal.

Mi marido y mi hijo no se pudieron ni reir de la cara que me vieron al salir del agua… y este es el dibujo que hice ayer.

menuda-leche

En definitiva el mar y yo no nos llevamos muy bien, y ahora menos. Os parece una situación bastante incomoda?

0 Respuestas

  1. Yo llevo siete años veraneando en una playa de piedras y ya me acostumbré. Ahora la arena se me haría rara jejeje. Sólo en Gijón, de muy crío, perdí la dignidad. Una ola traicionera me arrebató el bañador y me dejó en porretas XD Espero ya estés recuperada para otro día de playa 😉

  2. Sin duda es una situación bastante incómoda sí, pero es que las entradas con piedras son mortales! Yo parezco un pato mareado como haya piedras en la orilla, y más de una vez he estado a punto de vivir tu experiencia, jeje. Besos!

  3. si me llego a quedar en porretas ya me da un patatus!!! XD
    ya estoy recuperada, y prefiero estar en la tranquilidad de una piscina 😉

  4. yo parecía la reina de los patos mareados XD
    ains 😉
    un besazo

  5. ¡jajaja! tranquila eso nos ha pasado a todos en algun que otro momento.
    ¡Feliz verano!

  6. Uff es que las playas con piedras a mí se me dan fatal!!! Hace poco estuvimos en una y lo pasé fatal para entrar y salir del agua. Al final iba con chanclas pero se me acabaron rompiendo y tuve que volver al camping descalza, con el suelo ardiendo… Me parece que esta también serviría para tu sección de situaciones incómodas jajaja

  7. jjeejejej veo que no soy la única que hago salidas/entradas triunfales al mar… yo también llevaba chanclas de dedito..y bueno no me ayudaron precisamente XD

  8. Jaja me hiciste recordar mis momentos bochornos en el agua. Un arrastrón con una ola de mar y en otra ocasión un bañador roto en el culo por el tobogán en la piscina. Ese si que fue para reír de vergüenza. Jaja

  9. jjajajaajajaja eso es lo que me habría faltado a mi! que se me rompiera el bikini por el culo, madre mia…entonces me quedo en el mar XD

  10. Pues mira que suerte tuviste. Yo salí de la piscina y fue mi hermano quien se dio cuenta que traía roto el bañador. 😳